Retira primero la suciedad visible —pelos, hilos, piedrecitas— alrededor de la rueda y el eje con un cepillo duro o un cepillo de dientes viejo, ya que la suciedad atrapada es la causa más común de que una rueda ruede con dificultad o chirríe, más que un fallo mecánico real.
Limpia la rueda y la zona del soporte que la rodea con un paño húmedo en lugar de empaparla, ya que el agua acumulada dentro de la carcasa de la rueda puede ser más difícil de secar por completo que de limpiar, y la humedad atrapada supone un riesgo de corrosión con el tiempo para cualquier componente metálico dentro del soporte.
Para una rueda que sigue rodando con dificultad después de limpiarla, una pequeña cantidad de lubricante a base de silicona (no a base de aceite, que atrae más polvo y suciedad) aplicada en el eje puede devolverle un rodaje suave; consulta las indicaciones del fabricante concreto si están disponibles, ya que algunas unidades de rueda selladas no están pensadas para que el usuario las lubrique en absoluto.
Última revisión el 26 de agosto de 2026